Primera parte de tres textos fundamentales:

Iatrocracia

La iatrocracia a escala mundial

Del paciente de frente Wolfgang Huber al y contra el Collectivo Freudiano "Semiotica e Psicoanalisi", Milán, 1.-4.12.1976

EL TERROR NAZI VENÍA CON LA BLANCA BATA
EL MUNDO SE PUDRE EN LA MIERDA MÉDICO-ARQUIATRA
(El fascismo viejo y nuevo)

LOS MÉDICOS TIENEN QUE DESAPARECER EN TOTAL
ESTO NO LO AGUANTARÁ EL CAPITAL
SOLUCIONES PARA TODO LO DEMÁS SE ENCONTRARÁN AL IGUAL
(Perspectiva estratégica-táctica)

EL CAMINO DE SALIDA DE LA TORTURA
ESTÁ EMPEDRADO CON MÉDICOS ROTOS
(Gerard Hof en el talego de Hutter en Wittlich
a su abogado de confianza, octubre del 1976)

 

Esquema acerca de la historia de recepción
(Schema zur Wirkungsgeschichte)

Cuarto congreso mastodóntico de Milán, aproximadamente 170 conferencias y seminarios, aproximadamente 3000 participantes internacionales, aproximadamente 30 organizadores (Collettivo Freudiano "Semiotica e Psicanalisi").

 

Tema:

 

Método de los organizadores:

 

 

Su tendencia:

 

 

Sus medios:

Locura (Wahnsinn)

 

Lenguaje visto como terreno estratégicamente decisivo ("Desburguesamiento a paso con y del lacanismo")

 

Progresista, anti-basagliana (poner fin a la ilusión "de la cura y el tratamiento médicos")

 

Centralistamente rigurosa organización, finanzas, medios de comunicación.

Contradicción implícita:

 

Carencia explícita:


 

Una iatrocracia sustituye a otra / sustitución de iatrocracias
(Ersatz-Iatrokratie / Iatrokratie-Ersatz)

Batalla fantasma entre abstinencia terapeútica progresista y la línea reaccionaria "cura y tratamiento médicos".
 

(Pato)práctica:

 

 

 

 

Pacientes del Frente de Pacientes (SPK) rompiendo la iatrocracia médica psiquiátrica in situ.

Prof. Wulff, ortodoxo de la izquierda (Links-Orthodochse) de la psiquiatría-RFA, después de la publicación parcial del texto-PF, ha avisado a los organizadores que está enfermo. Interpretado por el colectivo organizador (Armando Verdiglione) como

"Maladie diplomatique".

 

A propósito:

 

 

 

Wolfgang Huber, psiquiatra de la RFA iatro-legalmente condenado, en ausencia entusiastamente celebrado y aclamado por enormes cantidades de gente, la prensa y la televisión como "probablemente el más importante participante del congreso " ("Contra la iatrocracia a escala mundial") (véase "TEMPO", N°. 48/1976).
El Frente de Pacientes demuestra ser resistente contra y a pesar de todos los intentos integracionistas (cf. "LE MONDE", el 10 de diciembre de 1976)
Resultados provisionales:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La práctica de los Pacientes de Frente [Pathopraktik] trasciende a la mejor organizada, óptimamente camuflada iatrocracia.

La estrategia de boicot de la izquierda alemana sanamente enferma y sus personajes prominentes, dirigida contra el Frente de Pacientes, ha acabado de nuevo en nada en un contexto internacional, exactamente como en 1975, cuando esta estrategia de boicot acabó ya por primera vez en un descalabro con ocasión de la huelga de hambre de Huber/Huber (Hohenasperg / Stammheim) puesta en acción en las condiciones de tortura por aislamiento y privación de alimento. Con aquella huelga de hambre a vida o muerte los Pacientes de Frente confrontaron a los médicos con la cuestión de poder (Machtfrage gestellt), dirigida contra el poder médico sobre las prisiones. Y los dos Pacientes de Frente en Stammheim y Hohenasperg resolvieron la cuestión de poder dando ejemplo de cómo liberar la clase de los pacientes en una situación especial de la más severa persecución y la amenaza por el terrorismo y la muerte. (Cf. La conferencia del SPK y los Pacientes de Frente, publicada en "Semiotica e Psicanalisi", Volumen 1°, Milán 1975 – mientras tanto disponible también en francés. Compárese también el esquema de la estrategia: La iatrocrazia su scala mondiale (Iatrocracia a escala mundial), desde entonces publicado en varias lenguas. A propósito, el Frente de Pacientes ha pasado también su segundo bautismo de fuego por una redada de la policía el 6 de diciembre de 1976).

 

 

La iatrocracia a escala mundial

 

El impulso al tema

Un ataque contra el Reseau internacional de Psiquiatría en febrero del 1976 daba ocasión para calificar mundialmente al dominio de clase como dominio médico. Se trataba de un ataque del Frente de Pacientes y éste consistía en comprometer a todos los miembros del aparato médico reunidos en el Reseau a través de su firma para exigir la proscripción del cuerpo médico alemán por parte de la Asociación Mundial de Médicos.

Porque se da el caso de que el médico actualmente de rango más elevado, el arquiatra de la RFA, procedía de las Waffen-SS de Hitler. Y su antecesor en este cargo es presidente de la Asociación Mundial de Médicos, y a la diestra de este arquiatra de todos los arquiatras ejerce el cargo de lugar-teniente el dichoso kapo médico de la RFA procedente de las Waffen-SS de Hitler. Éste último es también, dicho sea de paso, doble portador de la condecoración de la república italiana. Pero no nos dejemos desviar del tema por este síndrome transitorio ciertamente cargado de asociaciones. No queremos presentar ni moscas de vida efímera ni colibrís, ni mucho menos bajo la pretensión de sublimar el lanzar piedras sobre el propio tejado en la superación del pasado.

Porque la iatrocracia se funda sobre el hecho, preformulado ya por el philosophus teutonicus (Jakob Boehme) pero válido independientemente de su época en su simplicidad, de que "toda enfermedad (alle Leydenheit)" quiere el "cumplimiento revolucionario". Siempre que irrumpa lo absolutamente nuevo desde el futuro en el presente, comprimido en enfermedad, se la falsifique y se la deforme medicínicamente y como cumplimiento revolucionario se la barra del mundo, se la desahucie -allí siempre la iatrocracia lleva el bisturí.

Lo que salió a la luz bajo el bisturí del Reseau, fue de hecho un primer vislumbre de una iatrocracia que desde hace tiempo se ha petrificado en un reflejo condicionado. Los médicos retiraron el micrófono, sus pacientes se lanzaron sobre los del Frente de Pacientes. Con el consentimiento amplio del público internacional afirmaron autoerigidos portavoces internacionales de los médicos que con la Asociación Internacional de Médicos no se puede tratar de otra cosa sino de una alucinación del Frente de Pacientes, y que el hablar sobre el Cuerpo Médico Alemán como la vanguardia de la reacción a escala mundial y como los señores de la tortura de exterminio y de la eutanasia diferencial es sencillamente una insensatez y de todos modos contra los intereses de los afectados. Pero con respecto a la "lógica" de nuestro propósito -nos confió un jefe del congreso en el intento de sacar la cabeza de la horca- esta lógica les es a todos ellos, es decir a los organizadores del congreso, absolutamente incomprensible. Pero de todos modos fueron nueve portadores de funciones médicas los que se adhirieron a través de su firma a la lógica, por no decir: a los pacientes de frente.

Y éstos mismos habían reinventado su tema conductor de los primeros tiempos del SPK (Colectivo Socialista de Pacientes): patoprácticas revolucionarias concebidas ad hoc como forma de un enfoque (Ansatz) dialécticamente totalizador que en ningún tiempo y en ningún lugar podía ser sustentado (vertreten) ni mucho menos pisoteado (zertreten) por la práctica médica.
 

Cargas motrices al tema

La práctica médica se nos ha descubierto una y otra vez como la raíz del dominio de clase y, por encima del Estado y de la economía, como arma asesina soberana contra todo cumplimiento revolucionario. El antagonismo (Widerstreit) entre la práctica médica y las patoprácticas liberadoras es el momento sustancial de esta verdad, y la agonía es el principio de su mediación. Una verdad de pacientes de frente, una verdad que también en muchas miles de veces está confirmada en la tortura política bajo toda bandera, pero que no obstante es el fruto de la enfermedad como negación en la cual la escasez y la necesidad, a su vez negaciones, están doblemente negadas y superadas (Frucht der als Krankheit doppelt negierten Negation aus Mangel und Beduerfnis). Y por eso su carencia de dejarse ajustar, visto superficialmente, ni a lo que la teoría social del marxismo de partido ha transmitido sobre el origen del dominio de clase a partir del plusproducto, ni a ciertas variantes de un pesimismo cultural, variantes cuya sugerencia secreta desde Freud hasta Illich y desde Nietzsche hasta Orwell consiste en el curar al médico para ayudar al enfermo, en lugar de curar al mundo que, unilateralmente, busca su renovación en la enfermedad. Es decir: curarle del médico. Una verdad que se convirtió en realidad cuando aquella luchando se liberó del vientre hueco de los exponentes más favorecidos del presupuesto de la muerte*, y por su parte reconvirtió al cuerpo médico en lo que es ab origine, es decir en el plusproducto superfluo, consiguiendo así determinar de nuevo la cultura como capacidad vital que sigue siendo lucha aún cuando, paralizada y terrorizada, encadenada y amordazada, está obligada a dar prueba de la existencia del movimiento y esto con dialéctica práctica en contra de toda razón médica.
 

* Con respecto al presupuesto de la muerte: "Si uno sufre de una enfermedad 
  'incurable' o 'insoportable' por haber tenido un accidente de tráfico, 
  no es esto un destino insondable, sino la consecuencia de una decisión previa 
  de carácter económico y político por parte de los dominantes. Si uno se muere 
  de cáncer, se debe al hecho de que ya mucho antes de su nacimiento el camino 
  estaba trazado de tal manera que su vida tenía la llama muy pequeña en favor 
  de las necesidades económicas y de unos pocos." (Véase:"genÉTICA = GENOCIDIO", 
  agosto 2000, en: www.spkpfh.de) 
  Véase también J.-P.Sartre, "La crítica de la razón dialéctica": "Y esta negación, 
  como se comprende, es la negación interiorizada de determinados hombres por la 
  escasez, es decir, la necesidad para la sociedad de elegir a sus muertos ..."


Al revolucionar las condiciones que se han convertido en su segunda naturaleza, los pacientes de frente, también como médicos, han puesto a los médicos, como supernumerarios y perjudiciales, en el presupuesto de la muerte al distanciarse ante todo por una línea divisoria inequívoca de la práctica médica de toda índole. A través de esta negación tan activa como consciente le seguía retirada a la iatrocracia el suelo de cultivo. Así se vivía colectivamente fuera de la iatrocracia. A través de tal exteriorización por el colectivo la iatrocracia se extinguía de forma ejemplar. Externalizada, la iatrocracia estaba forzada a dejarse reflejar y ser cogida in fraganti en medio del público, del culto y del Estado, de la cárcel y del hospital penitenciario mientras que estrechaba más y más el cerco hasta la tortura por hambre y hasta más allá de ella, pero con fracaso rotundo.

Es decir: Las patoprácticas liberadoras, durante más de 6 años, han mostrado la práctica médica como lo que es: como una práctica selectiva de una clase de parásitos supernumerarios y superfluos que hay que negar decisivamente.
 

El tema desde fuera

Una raza extraña, tal vez la más extraña del todo -excepto los marcianos- son los pacientes de frente. Ni siquiera sus imitadores y plagiarios se escapan de esta cualidad [entgehen nicht dieser Anmutungsqualitaet] que les está atribuida a los pacientes de frente.

Cuando nos reconocíamos en la gama amplia de las ideologías (Weltanschauungen) en cuyo ángulo visual caíamos, entonces en ocasiones nos dábamos cuenta de que empeñándonos en distancia crítica y, digamos, en socialismo científico, habíamos reflejado en el médico desafortunamente a sólo una de las numerosas máscaras caracteriales en vez de al protagonista, al patrono de raza de la raza señorial (Rassenherr der Herrenrasse) y al omnisignificante soberano de todo el sistema que está significando a todo y todos.

Como resultado de un control de mercancías, separando el grano de la paja, en base a esta amplia oferta -volveremos sobre el asunto en el siguiente párrafo- que nuestras actividades durante años en un trabajo minucioso sacaban a la luz tan incidentalmente como sin intención, se nos descubría la sustancia de esta extrañeza peculiar nuestra como iatrocracia: como exactamente aquella parte de la violencia médica -internalizada desde tiempos arcaicos, i.e. arqueiátricos-, que es proyectada por los otros, con el intento vano de salvar su propia piel, sobre los médicamente descalificados, sobre los así llamados de-menor-valor y los no-dignos-de-vivir. Con un casi sacrosanto temor se están evadiendo del núcleo de todas nuestras propuestas y patoprácticas. Este núcleo consiste en que primero quien quiera un mundo nuevo, segundo niegue sin reservas el existente y tercero haya experimentado en la enfermedad el sitio sistemático donde lo arqueiátrico-arcaico y lo utópico concreto están para cortocircuitar con conocimientos en el arte de curar, es decir con conocimientos en el uso de armas [Krankheit der systematische Ort ..., in dem Archiatrisch-Archaisches und konkret Utopisches heil-, d.h. waffenkundig kurzzuschliessen sind] -éste tiene que ser aquello por lo que está luchando y presintiendo, es decir paciente en la calle de dirección única al frente de pacientes, ni mejor ni peor que cada hospitalizado forzoso perpetuo. Y justamente en ese temor pardo-asnino respecto al rebuzno IA -compárese iatros, arqueiatros (médico)- hemos reconocido el mineral*, la materia prima de la cual está forjado todo racismo. ¿Dónde sino en lo blanco más radiante de la iatrocracia y en el sí-IA rebuznante de sus siervos podrían convertirse pigmentos de la piel y ojos rasgados, genes, peculiaridades y otredades indiscriminadamente en defectos y trampas (Pferdefuesse), en peligros para el mundo y la humanidad, en enfermedades peligrosas para el público, en los más negros fantasmas infernales y en una amenaza planetaria al rojo vivo?
 

* mineral, en alemán: Erz. En alemán Erz es también el prefijo para indicar 
  el principio, el origen o el rango más alto, compárese también: arch ...


Muchas de nuestras propuestas están -y con ello volvemos a la oferta de cualidad y de bondad [Angebot zur Guete] susodicha- aceptadas, por no decir que se han convertido en mercancía corriente. Se nos ha aceptado [abgenommen] -y de quién si no-, que enfermedad bajo las condiciones del capitalismo altamente desarrollado es la única palabra acertada para alienación y capitalismo, y que la unidad de suicidio y asesinato es su manifestación más evidente. Se nos ha aceptado que la enfermedad es el amortiguador de las crisis capitalistas que junto con el así llamado sistema de asuntos sociales y de la Sanidad, organizado bajo su pre-texto, está desesperadamente amansando y reprimiendo al así llamado proletariado industrial para que siga al compás marcado.

Se nos ha aceptado con mucho elogio nuestro concepto de la enfermedad y se ha reconocido la prioridad temporal y sistemática, en las metrópolis, de una revolución cultural basada en la enfermedad.

El Estado y el gobierno, a través de numerosas decisiones de tribunales y considerandos de juicios han honrado particularmente nuestro hallazgo de que revolución es terapia y de que terapia es revolución y no debe ser otra cosa, con en total más de 20 años de prisión.

Y el cuerpo médico mundial nos hizo por un lado excelentes honras fúnebres a través de 2 veces de por vida inhabilitación profesional [fuer zwei Mal lebenslaenglich Approbationsentzug] y por otro lado consiguió transformar a algunos de nosotros en felpudos de la iatrocracia cotidiana y diaria. Nuestra fórmula contra "institución y jeraquía" (EMF = expansionismo multifocal) ha sido calurosamente recomendada incluso por los gourmets de los círculos más altos de la subcultura como manjar exquisito permanente.

Pero sustancialmente, como pacientes de frente, no cabemos en ningún esquema. No somos comunicables a través de ningún mecanismo de intercambio y de serie y por lo tanto, aparte de razones político-cosméticas, no somos decididamente y por principio nadie con quien, sea el que sea, uno pueda aliarse sin convertirse en una parte de una raza tan extraña como peligrosa después de que abjure el principio iatrocracia y se sacuda el yugo del condicionamiento médico.

El coraje de numerosos combatientes de convertir enfermedad en patopráctica, sustancia en sujeto y, lo que significa lo mismo: de dar a su liberación del capitalismo e imperialismo el contenido más concreto y más tangible del mundo de hoy día, el contenido que, sea tan extraño y desfigurado que sea, hace transparente el futuro absolutamente nuevo en su manifestación ya hoy posible, una manifestación que algunos llaman el novum universal abarcando todo pero sin mostrar a propósito el punto flaco de equipararlo a enfermedad, este coraje ha abandonado no pocas veces a combatientes incluso preparados para correr el riesgo y que han resistido a la tortura cuando se trató de reconocer que no podían escapar de las miles de trampas del poder médico alienante de una manera racista e idiotizante, que desde milenios está asesinando impunemente a pesar y debido a todas las leyes, que no podían escapar del poder médico ni al pasarle por alto ni al someterse incondicionalmente a ello; tal vez los susodichos combatientes empezaran demasiado tarde a figurarse que objetivos de ataque como el monopolio estatal de violencia y las relaciones capitalistas de propiedad pueden ser dados en el blanco solamente a través de lo que tiene una supremacía absoluta, unilateral y soberana sobre los seres humanos y la sociedad, supremacía también sobre toda clase de violencia más insidiosa; una supremacía cuya constitución es de parte a parte médica, desde antes del nacimiento hasta más allá de la muerte, desde los tiempos arcaicos hasta la anarquía abstractamente utópica.

Lo que significa esto, pertenece a la siguiente parte. Pero para la comprensión, lo siguiente: una anarquía abstracta, una comunidad que está libre de relaciones de propiedad y de dominación y por consiguiente merece este nombre, sea de cuño prehistórico-arcaico, sea de cuño revolucionario-utópico, tal comunidad o ya ha realizado y practicado las posibilidades de superar el condicionamiento médico a través de patoprácticas liberadoras y unificadoras que hay que reinventar cada vez de nuevo según las circunstancias para precaver la regeneración de la determinación y el condicionamiento médicos a través del acto de gran alcance unificando a todos, o se convierte en y sigue al fin y al cabo como presa de la iatrocracia tendencialmente siempre y en todas partes totalitaria que descompone al individuo y a la sociedad, de exactamente de la misma iatrocracia que se eligió a un Hitler (véase abajo), una iatrocracia que es importada por Angola (1976) en forma de clínicas en masas, que psiquiatriza a Rusia, y que tampoco por Cuba podía ser hecha prescindible. En otras palabras: una anarquía que no prepare y no proporcione una solución práctica contra la iatrocracia, igual que un socialismo que se encapriche sólo superficialmente con la abolición de la propiedad privada y de las clases, está y estará convirtiéndose en víctima de la arche constituida iatrocráticamente, lo que es la alienación más extrema e irreversible.

Más no podemos ni decir ni saber por experiencia directa sobre el lado exterior de la iatrocracia en cuanto rebasa los límites del nacimiento y la muerte. Los hallazgos referidos anteriormente son de primera mano. Se deben a prácticas con las cuales el campo de gravitación de la iatrocracia fue superado y -donde esto no ha sido posible- iluminado dialécticamente gracias a la enfermedad, lo que por lo demás sale a lo mismo, porque esto mismo sigue siendo lucha incluso y exactamente sin práctica.

Incluso sin práctica, porque la enfermedad es la abolición externalizante [Aufhebung, en su doble sentido de superación y preservación] (negación de la negación) de escasez y necesidad, mientras que la "salvación" (curación, terapia) es la restitución del mundo de escasez en el interés más prioritario de la iatrocracia, siendo su afirmación. Porque únicamente del mundo de escasez los médicos pueden derivar, incontestadamente hasta ahora y en última instancia, su pretensión a determinar e imponer lo que son necesidades, lo que (a uno le) falta, lo que sobra, quién y lo que no cabe en ningún esquema, en pocas palabras: que pueden convertir su cultura, i.e. el cultivo de cadáveres apropiados, seres carenciales y modificaciones de la miseria* para el presupuesto de la muerte en omnipotencia y ética a través del homicidio más insidioso; en tanto que todavía no es oportuno el reproducir en la retorta la raza señorial según su imagen y semejanza, es decir según el ejemplo médico y por ello divino, por medio de la tecnología cromosómica y la cirurgía génica.

* Causadas por el entorno de la escasez que puede ser vivido como una adaptación 
  forzada del organismo a este entorno manifestándose en una enfermedad singular, 
  por ejemplo en una deformación achaparrada.


El esquema básico de esta lucha bajo el punto de vista estratégico no es ni diagnóstico y tratamiento, producción y consumo, ni contradicción antagonista o bien no antagonista, sino es más bien la agonía institucionalizada (lucha con la muerte) siendo el lugar germinativo para la liberación actual en todo momento y en todas partes, a favor de la enfermedad en contra del poder como poder médico, es decir en todas las áreas y en toda situación.

Anticipando el párrafo que sigue al próximo, hay que mencionar ya aquí que este enfoque no tiene nada en común con los planes para la liberación de la enfermedad conocidos de la revolución francesa de 1789 salvo la dirección de sus objetivos, tiene por lo demás tan poco en común con ello como "epigénesis versa preformación" con la técnica de salto dialéctico en la ontogénesis y filogénesis.

A quien el poder y la violencia médicos se descubre sólo en la experiencia de impotencia y determinación ajena en el aislamiento e intercambiabilidad, objetivamente en el "ser objeto", ha captado por cierto un rasgo fundamental de todo este sistema, pero todavía ha hecho demasiado poco contra la iatrocracia dentro de sí mismo para poder comprender su enfermedad y nuestros hallazgos como relacionados y vinculados entre sí, ni mucho menos para poder formarse de una manera esclarecedora y explicativa un concepto de ello desprendido de la práctica directa. Bajo los efectos succionantes del campo de gravitación iatrocrático etiquetará nuestros hallazgos pero todavía más a los pacientes de frente mecánicamente bajo paranoia, psicopatía, monomanía, etcétera, haciéndose el médico del frente bélico y médico especializado en la muerte. Considerando el tema desde fuera saludamos en él al por ahora último resultado y a la por ahora última chapucería de los juegos inducidos por la imbecilidad médico-científica incluido todos sus tejemanejes [Spontanelaborat schwachsinnsinduzierter Doktorspiele].
 

Acerca de la dialéctica objetiva de iatrocracia y mundo
Clase - banda - raza

Condecoraciones más altas como combatientes en el frente bélico recibieron médicos y enfermeros en un "asunto secreto del Reich" ["Geheime Reichssache"] cuando fueron hechos entrar en acción en materia de la solución final contra la enfermedad [Endloesung gegen Krankheit] en la última guerra mundial.

De este hecho de una concepción verdaderamente revolucionaria de lo que, desde la óptica fascista, es el frente, se ha prestado tal vez demasiada poca atención hasta ahora, pero podría ganar importancia si uno llega a experimentar en carne propia de una manera cada vez más manifiesta que -en este frente- las distinciones como enfermo/ sano, loco/normal, ideológico/científico, lisiado/bien formado y de alta cuna [verkrueppelt/ hochwohlgeboren], gente de color/blancos, ario/judío, uniforme gris de campaña/uniforme caqui, soldado en el frente/enchufado en la retaguardia y no en último lugar: diferencias de rol y pertenencia a una clase pueden desaparecer tan de improviso como insostenible en la agonía extremamente unilateral de la relación médico/paciente.

Era así que estas condecoraciones se las concedieron a miembros del frente médico que como los idénticos equipos médicos ["... ¡Participaban médicos, oficinistas, enfermeros y enfermeras de Hadamar y Sonnenstein (centros de aniquilación masiva de pacientes), un comando entero de 20-30 personas! ..."] habían aniquilado en las celdas de los sótanos de las clínicas-KZ a sus semejantes calificados como pacientes, con el cronómetro en la mano, en experimentos de congelación y que en misiones especiales "ayudaron" como buenos camaradas a soldados de sus propias filas, heridos en hielo y nieve, al liberarlos y redimirlos alevosamente de su existencia dolorosa.

Si en lo siguiente tratamos de concebir la relación de iatrocracia y clase-banda-raza en conceptos dialécticos, a saber de una manera análoga a las categorías Ser (posición), Nada (negación) y Devenir (negación de la negación), entonces hacemos esto por un lado porque se trata con respecto a la forma del campo de gravitación iatrocrático de un originar (arche) sin originador (Ur-hebung ohne Urheber), se trata de algo que ha estado completamente establecido desde su primer comienzo, de algo que marcha en vacío sin sentido y sin motivo como una rutina heterónoma y descerebrada que métodicamente puede ser clarificada y explicada sólo más o menos en forma de un esbozo e incluso esto solamente en el páramo desierto y seco del pensamiento dialéctico, pero la cual, al nivel de la razón dialéctica, no puede ser hecha ni participada y por consiguiente tampoco puede ser comprendida. Pero hacemos esto, porque -por otro lado- es de esperar que a través de la elaboración de lo que en este campo de gravitación es la negación de la negación, se pueda recoger y seguir desarrollando patoprácticas de ataque subversivo.
 

A) Clase

Entre las fuerzas productivas que mantienen el sistema y que están por lo tanto enfermas desde el principio, el ser humano es la más importante. Mundialmente esta fuerza productiva está en última instancia firmemente en manos de la iatrocracia [Heilsgewalt]. A través de su imperativo, a través de su autoridad de mando sobre el medio de producción hasta ahora más importante que es el ser humano, una mercancía de fábrica constituida y conceptuada de parte a parte clínicamente, el cuerpo médico establece y estabiliza la quintaesencia de todo dominio de clases en la economía y el saqueo, en el Estado y la cárcel, en la política y la opresión, en la expectativa de vida y el presupuesto de la muerte.
 

B) Banda

Pero su monopolio de asesinato constituye al cuerpo médico como banda autóctona (autóctonos: propietarios sedentarios del terreno, aborígenes) anárquica a escala mundial junto a y por encima de y negativo contra clase y Estado y cuya soberanía, cuando se trata de designar y significar a los supernumerarios y de liberarles médicamente de su existencia, no está sujeta por principio a ninguna política, a ninguna economía ni a ninguna jurisdicción [compárese T4 = Tiergartenstr. 4, Berlín, sede de la sección "Gnadentod" (asesinato de gracia, eutanasia) en aquel entonces y Asociación Mundial de Médicos hoy, incluido no miembros y los mundialmente conjurados].
 

C) Raza

Pero sólo el racismo como tercer momento de la iatrocracia -su momento tanto abstractamente afirmativo como concretamente negativo- marca el límite (Grenze) de su origen siendo ella misma amenazada con asesinato por ser el producto supernumerario del excedente y de la escasez [ueberzaehliges Mehr- und Mangelprodukt] lo cual la iatrocracia está embelleciendo con culto y cultura, y su ocaso como práctica que se vuelve contra sí misma [gegenwendige Praxis] (contrafinalidad). Este último caso se dará cuando la práctica médica en conjunto esté madura para convertir su monopolio de asesinato en el monopolio de producción de la especie humana según la imagen y semejanza de la iatrocracia que, después de liquidar a todos los que hasta aquel momento ha determinado como portadores de enfermedad, como única raza ya no sería una tal y además habría perdido el objeto de toda asistencia médica; lo primero (su origen) en relación con la invención de la enfermedad divina de semidioses y dioses monopolistas híbridos, enfermos y médicos ellos mismos, tratando la enfermedad con enfermedad como Esculapio, Quirón y, aunque de una manera totalmente diferente, francamente sincero y plenamente confeso, Yahvé: "Si obedeces ... no te mandaré ninguna de las enfermedades que he impuesto a los egipcios, porque yo soy el Señor, tu médico" (Éxodo,15,26).

Y todavía Freud descubrió un "Malestar en la cultura", una cultura que -justamente en nuestro sentido- identificó como expresión de una negación negada en la cual la negación por desgracia no corresponde a la industria médica de la muerte y la negación negada no corresponde al monopolio de asesinato sublimado, sino que corresponde más bien al instinto de muerte que, estando olvidado de sí mismo y de su pertenencia a la casta médica, es quizá por ello, según Freud, invencible y anárquico.

La dialéctica objetiva de la iatrocracia, que es el tema en esta sección, se clarifica y se explica como dialéctica de y entre objetos en un campo de gravitación fuera del mundo. Del mundo que conocemos y del cual no existe más que éste solo que contrario a todo comunismo debemos tener todos en común y llegará a ser nuestro común mundo, de este mundo que conocemos se distingue la dialéctica objetiva de la iatrocracia fundamentalmente en que ésta última es zona prohibida y fuera del mundo, puede ser llamado también hiperuraniontopos, arche de los nobles y escogidos en la cual los arquiatros, los médicos, los arios, los aristócratas y iatrócratas se ponen a salvo del diluvio que ellos mismos producen periódicamente para reconstituirse como raza nueva, relacionándose entre ellos como objetos contra objetos en el medio de la otredad.

El médico como Dios ha creado al pueblo elegido y como contra y superhombre ario lo ha gaseado. El médico, se ponga positivamente como objeto objetivo, como Dios, como le veía Moisés, o se ponga negativamente como objeto del objeto universal instinto de muerte, como en Freud, siempre queda como tal. Es decir sigue siendo precisamente contrahombre contra infrahombres, contra objetos siendo ario, es decir humano de una otra especie, médico [Mensch einer andern Art, Arzt]. Existe la clase dominante que le acepta como su poder y se acepta a si misma en él, es decir que se ennoblece, a saber, se ariaiza en él. El ser el estratega de toda la sociedad tanto del ennoblecimiento como de la depauperación, pero además el ser aceptado no sólo como aquél sino también como éste, sea como fuere, y el ser aceptado por todos y bajo todas las circunstancias, y sea como banda ilegal, es decir iatrolegal, esto es el nervio vital de la iatrocracia. A cambio de ello incluso hace compromisos con la enfermedad al acuñar, por doquier durante el helenismo, el culto de Estado y el dinero con el dios enfermo de la Salud Esculapio, y al parar la eutanasia y la esterilización contra los que fueron etiquetados por ella como esquizofrénicos cuando la aguja de la genealogía señala obstinadamente a cómplices de sus propias filas. Si esto fue el caso hasta los antepasados helenísticos-mosaicos, no lo sabemos. Pero lo que no es posible en absoluto, son compromisos con pacientes.

A la dialéctica muda subjetiva de los que la iatrocracia se propone inmolar, la sofoca desde un principio en la misma práctica del culto médico a través de la cual la iatrocracia trata de escaparse de la supernumerariedad que como falta de productividad (enfermedad) le viene clavada en el cuerpo. A esta dialéctica de la enfermedad de ser escasez superada individualmente (compárese: los modificados por el hambre y la miseria) y de ser la promesa valedera para todos de lo nuevo absolutamente revolucionario, la iatrocracia se sustrae creando cultura: ella decide lo que es raza noble, lo que es sano, quién tiene que morder el polvo, es la iatrocracia quien decide lo que es la especie, lo que es ario, lo que era, es y será como arche, sea vestido como curata (therapeutes), sea en el uniforme de la SA, o al estilo de los hippies y si no hay otro remedio y ha llegado el momento, como ordenador biotecnológico programado arquiátricamente creando la especie. La iatrocracia sabía ya después de la primera guerra mundial que una altamente peligrosa "facción izquierdista de psicópatas" estaba tramando un complot, y la iatrocracia, exactamente en persona del Dr. S. Freud, tenía ya antes de la segunda guerra mundial motivos para apreciar a los médicos como "ametralladora detrás del frente".

Y nunca jamás es el "socialismo" como tal o el "comunismo" como tal el que protege hoy la dialéctica, desterrada del sujeto desde los tiempos de Stalin, como dialéctica trascendental al administrar inyecciones letales contra portadores potenciales de innovaciones revolucionarias. Tanto allí como en otra parte son los médicos cuya conciencia misionera, necesariamente siempre desprovista de un concepto, se dirige contra la enfermedad que, no menos desprovista de un concepto, busca prácticas liberadoras en el país imperialista de medianoche en el cual estas prácticas -alrededor del año 1789- han traslucido fugazmente muy en el fondo (Lanthenas), pero en el cual estas prácticas suceden más y más con menos frecuencia. Aquí la tarea de la iatrocracia tiene que ser, si quiere conseguir su objetivo de clase que se ha fijado como arche el matar a la dialéctica subjetiva a través de una práctica rutinaria ya hoy apenas superable. Primero al matar a los portadores de la dialéctica subjetiva, luego al matar a todo pensamiento y cerebro (imperialismo cerebral) que todavía no se han integrado en su totalidad en el imperialismo y finalmente al matar a la dialéctica subjetiva en cada gen.

La dialéctica objetiva de un W. Reich quien investigó -tan objetiva como sinceramente posible desde el punto de vista médico-cuantitativo- entre otras cosas la relación genética entre la "degeneración estalinista" y el fascismo nazi por un lado y el origen del fascismo nazi de la crisis capitalista y la psique de masas deformada paternalistamente por otro lado, esta dialéctica objetiva de este médico, muy versado desde su infancia en la ciencia de la raza por haber criado animales y por ser judío, consiste en que, considerándose en sus años tardíos dichoso por haberse escapado del fascismo y bolchevismo al "país más libre del mundo", los EE.UU., sucumbió en la prisión como paciente de infarto bajo las manos de exactamente aquella iatrocracia que le encarceló como médico.

Con toda seguridad él, al que los médicos ya en los años treinta le habían declarado clínicamente loco, habría rechazado enérgicamente la imputación de que el fascismo nazi con sus 60 millones de muertos hubiera sido urdido por los médicos como una proyección maníaca de unos maniáticos persecutorios, como un concepto paranoide del fascismo desprovisto de todo fundamento materialista.

Y esto a despecho del hecho de que le llamó la atención desde el principio hasta el último momento entre los círculos de sus colegas, el fenómeno de la peste emocional como la falta de correspondencia entre la práctica asesina y el pintar todo de rosa halagüeño y halagador como racionalización.

Desde hace muchos decenios se están multiplicando los hechos y los signos de que Hitler no había llegado al poder a través de la crisis y la psique. Parece más bien que una élite internacional de médicos ha encontrado en él y sus semejantes a la persona para poder disfrutar sin diluir el monopolio medicínico de asesinato y la embriaguez de poder iatrocrático durante un corto milenio.

Los dichosos déspotas salvadores de la "salud" (Heilsgewaltige) están firmando y operando desde 1940 bajo la tapadera de la WFMH [World Federation for Mental Health, Federación Mundial de Salud Mental]. Está dotada hoy con representantes de todas las asociaciones médicas. Por ejemplo también está dotada con un exponente, que goza de gran prestigio entre psiquiatras, del llamado despectivamente todavía por sus colegas occidentales, bloque oriental.

El árbol genealógico de los de la WFMH se rastrea persona a persona y sin mayor esfuerzo hasta la central de asesinato T4, pero también, sólo para establecer un paralelo con el ejemplo más inocuo, hasta el departamento de la guerra psicológica del servicio secreto del ejército danés. Pero la raíz principal de este árbol genealógico de los más nobles entre los ex-arios, si uno cava lo bastante profundo, envuelve de forma más estrecha las vetas de oro del capital financiero victoriano de cuya virulencia letal los padres del marxismo, obcecados por la plusvalía, todavía no se atrevieron achacar a ningún médico especialista en el morir. Más bien incidentalmente echa también raíces en los escritos, preñados de la escasez, de los fantasmones primordiales de la población y explosión del cuño de un Malthus, Darwin, Galton, de Gobineau, Dr. Ploetz y de su proveedor de dinero Alfred Krupp (rey de los cañones alrededor de 1900) y Alexis Carrel (premio Nobel-dinamita mundial de medicina, 1937, "El hombre, el ser desconocido").

Bajo pretextos como eugenesia, lo que significa algo así como nacimiento digno (excelentísimo y de alta cuna [Geburt in Wuerde]) y eutanasia (muerte digna), bajo pretextos como higiene mental y racial y salud mental (¡agudice el oído!), esta iatrocracia concertada consiguió utilizar a Hitler y a los suyos como herramienta y correa de transmisión para sus fines y objetivos. Y eso fue posible porque éstos últimos fueron traidos al retortero óptimamente por la literatura racial iatrocrática, teorías y escritos, alrededor de la cual, todavía hoy y otra vez, echa ramas un aparato propagandístico mundial y cuidadosamente camuflado que se infiltra consciente y sistemáticamente en todos los sectores con sus correspondientes expertos apropiados y cuadros venideros, una máquina propagandística cuya función es el camuflar tanto más el monopolio de asesinato como negación, detrás de una retórica florida de salud, espíritu y dignidad, cuanto más abiertamente vuelve la iatrocracia, ocupando la posición de la clase dominante, su formato mundial hacia fuera.

Así Hitler y los suyos podían tener la matanza de pacientes, el alfa y el omega, el principio y el objetivo de toda iatrocracia que necesita el homicidio para constituirse como dominio clase, por pura preocupación por la enfermedad, la nación y la raza. Que las rupturas de tratados y de confianza, las malicias, las trampas, las cobardías y las perfidias que se pueden consultar en el Antiguo Testamento y que están furiosamente denostados en "Mi lucha" ("Mein Kampf"), no son cosas de judíos sino cosa revelada de los médicos ("... el Señor, tu médico") que, para escaparse del "destino de los pacientes", tienen que esconderse detrás de un solo Dios que, como sustituto del plusproducto, puede convertir terapéuticamente la supernumerariedad de un pueblo inmolado solamente en maniqueísmo tajante (messerscharf), en envidia, desconfianza, sed de venganza y engaño, todo esto y alguna cosa más no les habría revelado ni en aquel entonces ni hoy ningún médico, y ningún paciente lo habría creido en aquel entonces.

Preparada en el año 1930 desde Washington en el "Congreso Internacional para la Higiene Psíquica", la iatrocracia internacional ha logrado el 14.6.1933, cuatro meses después de la salida retardada de Hitler, con la imposición de la "Ley de Esterilización" a pesar de la oposición jurídica el primer paso para la toma de poder tan secreta como totalitaria. Se dice que la iatrocracia no obstante ha encontrado también más tarde de vez en cuando oposición, y esto justamente por parte de la todo menos que blandengue SS. Esto a pesar del camuflaje y las medidas de seguridad todavía hoy muy afamados y que no dejaban nada que desear en cuanto a la perfección.

Y finalmente también hay que mencionar en este contexto, que en cuanto a la así llamada y antedatada "Ley de Eutanasia" de Hitler de septiembre del 1939 no se trató de una ley, ni de un decreto del Fuehrer, ni mucho menos de una orden. Se trató de algo así como de una autorización que la iatrocracia internacional había recibido de él por caminos tortuosos y que estaba formulada de tal manera que un médico, que hubiera querido recurrir al juramento hipocrático (¡que por lo demás fue redactado con toda probabilidad originariamente como juramento de los que se habían conjurado contra la iatrocracia representada en aquel entonces por Hipócrates!), habría podido interpretar esta autorización de tal manera que ningún paciente tenía que morir.

Por lo tanto ningún consejero del Fuehrer, ninguna SS y ningún dictador era capaz de hacer frente a la toma de poder secreta de la iatrocracia internacional. Un ejemplo más del predominio de una iatrocracia mundial de un calibre particular. En la historia de la medicina, sólo según su propia validación políticamente nada sospechosa, hay más de un indicio que da cuenta de que el médico de cámara (arquiatra) tiene más autoridad sobre el poder y la gente que los poderosos sobre los súbditos.

Y si alguien como W. Reich estuvo cegado por agnosia óptica (ceguera intrínseca, Seelenblindheit) que no vio la esencia de la raza, de la emigración, del cautiverio y de ser-un-paciente, tanto más creíbles parecen los informes de los campos de concentración según los cuales los pacientes cautivados por la iatrocracia y bajo su bando [unter dem Bann der Iatrokratie] aprendían en el instante a odiarse a si mismos hasta la médula de sus huesos quebradizos y dieron la bienvenida a la muerte mediante la inyección y el hambre como curación y salvación de una culpa existencial y como su contribución para la suerte futura de los arios y los médicos.

Tal vez la palabra bando* de sangre (bando en su vertiente: proscripción, exclusión; poder sobre la vida y la muerte) sea la denominación apropiada, un bando de sangre que puede ser quebrado solamente por la sangre de las filas de la iatrocracia.
 

 * "Llegan, como quien dice, verdaderas culturas de la edad de piedra hasta 
   el presente, en las cuales los jefes del bando (Bannfuehrer) que se llaman 
   por regla general chamanes, como una clase de sacerdotes médicos, en una 
   palabra: terapeutas alejan la enfermedad, o lo que se tiene por tal, de 
   la comunidad generalmente y al fin y al cabo al poner en bando [mit dem 
   Bann belegen; proscribir, expulsar, excluir] a un exponente de aquella 
   característica numinosa después de lo cual el expulsado se muere al cabo 
   de pocas horas de la reacción de apuro, llamado así según Cannon (estrés). 
   (Ejemplos en Levi-Strauss: "Antropología estructural") ...

   Todavía (en aquellos tiempos) no existió a la redonda ningún dinero y 
   también la inmolación sustitutiva a través de la matanza, la quema, la 
   expulsión, el abandono de animales, niños y víveres y preciosidades vino 
   sólo más tarde y es una especie de bisagra entre el bando (Bann) como un 
   sintético social universal y el dinero como el otro sintético social 
   universal, es decir trabajo muerto, pasado y matado lo que era una vez vida ...

   El bando (Bann) sería entonces sencillamente la forma primitiva de la ley de 
   valor, del principio de equivalencia, la forma primitiva que después de y 
   desde la introducción del dinero se manifiesta como el pensar y la locura, 
   sostenido por la forma de valor que es complementaria a la absurdidad del 
   valor que, salvo en la "productividad" mutilada, no existe en ninguna otra 
   parte sino como pensamiento mutilado (conciencia falsa), pero valioso 
   solamente como dinero, la cosa en la cual además se ha desco-loca-do; esta 
   forma de valor que preconstituye todo pensamiento, todo invento, tiene en 
   común con el bando (Bann) el origen en la propiedad privada ..." 
   (en: SPK-Dokumentation III, págs. 199 sig., 201 sig.)


Cuando delante de Troya cae el arquiatra, el orden de batalla se cae como un castillo de naipes. Los que desde la óptica médica, en tanto que existía ésta, acabaron de ser cadáveres ambulantes, meros números en el fichero (Karteileichen auf Urlaub) estando en su puesto solitario en la lucha por una causa estadísticamente perdida, -todos éstos de golpe y porrazo se encuentran estrecha e íntimamente unidos al haberse alejado de la iatrocracia y escapado a la muerte estadística. Ya no los separa más ningún espacio ni ningún tiempo, ninguna determinación ajena, ninguna orden, ninguna obediencia, ningún sentimiento privado, ningún pensamiento asocial. Se encuentran íntimamente unidos en armonía contrapuntual pero todo menos que preestablecida: en la actividad de su huida común.

Si los campesinos combatientes del Vietcong los que debían de ser bombardeados hacia atrás hasta la Edad de Piedra fueron formados, aparte de en Marx y Lenin, también en Homero, no estuvimos allí y no lo sabemos. Pero lo que sí sabemos de la historia de la medicina americana más reciente es que la guerra no se podría haber hecho ni un año sin los conocimientos y las capacidades acumulados en dos guerras mundiales sobre todo en el sector psiquiátrico del ejército e incorporados en una multitud de los más capacitados médicos en el frente y soldados sanitarios. Solamente la garantía de que cada punto del frente potencial -potencial porque siempre es cambiante- estaba incluido en la planificación como puesto de mando médico fácil de alcanzar en pocos minutos por helicóptero y que cada soldado temblando y harto de combate, sufriendo de "neurosis de guerra", después de ser registrado en el fichero diagnóstico bajo psicosis o neurosis es tratado al mandarle inmediatamente al servicio en el frente sin haber recibido un tratamiento médico, solamente esta garantía, dicen, ha salvado a la guerra durante tanto tiempo y a algún que otro soldado del decaimiento perpetuo en cualquier US-manicomio estatal.

Pero con una risa homérica -habría que deducir- el Vietcong, dicen, tácticamente ha olido y diabólicamente atacado exactamente en este punto médico-estratégico de fuerza insuperable, el talón caseoso de Aquiles. Era frecuente con excesiva casualidad, dicen, que en patrullas y misiones de comando era levemente herido en una emboscada un soldado que marchaba lo más lejos posible del médico o soldado sanitario que llevaban normalmente el mismo uniforme. Pero inmediatamente cuando el herido se ponía en movimiento en dirección al médico o soldado sanitario o uno de estos últimos había tratado de acudir en auxilio del herido, el funcionario médico era derribado tan repentina como calculadamente de un tiro generalmente mortal desde un ángulo totalmente diferente poco antes de encontrarse con el herido.

Si a continuación de vez en cuando, y sea solamente por un instante, entre los archi-diablos vietnamitas y sus hermanos americanos de clase hasta entonces contaminados por completo arquiátricamente se produjeron los comienzos para la formación de un grupo-en-fusión, no lo sabemos, pero lo consideramos dialécticamente por completo inteligible. Lo que nuestro informador americano sabe relatar además, desde la óptica psiquiátrica, no va más allá de la constatación de que aquello había sido, en la mayoría de los casos, el final de la acción militar correspondiente, se dice también empresa, por no hablar de operación.
 

Resumen

El complejo médico en su conjunto (mundo de escasez, medicina, militar) es el centro de gravedad de la estrategia de ataque revolucionario.

Enfermedad como el final anticipado del mundo de escasez y de plusvalía y el comienzo anticipado del comunismo mundial, donde quiera que sea quebrado el bando médico de sangre.

Mediaciones: dialéctica agonal, paciente de frente, patoprácticas de fusión.

Patoprácticas de fusión: todos comparten el mismo objetivo, ninguno impide al otro.

Cada paso que desencadena la enfermedad y libera del médico, es un paso en el cual la enfermedad deja tras de sí la huella permanente de su desaparecer.
 

Traducción:
Reid Aldeapzoli Loev, Mag. phil., y
P. Hogernig, Dipl.-Soc. y químico,
PF/SPK EMF español

Redacción final: Huber
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